Cine, Festival de San Sebastián

CAFARNAÚM: Sobredosis de pornografía emocional.

‘Cafarnaúm’ no solo representa la trivialización de la pobreza y el sufrimiento en el tercer mundo, también resulta un absoluto desprecio a la inteligencia del espectador y una indiscriminada pornografía de la miseria para público con dinero y arreglado (ese de los festivales). En pocas palabras, un despreciable postureo que no se toma enserio la seriedad del tema que trata e intenta, incansablemente, manipular al espectador como si se tratara de una feliz tarde de cine para ver comiendo un helado después de que se le pinche la rueda del coche o le echen del curro.

Cine

EL BLUES DE BEALE STREET: Sobrealimentación emocional.

Jenkins se desliga de cierta atención por el salto creativa y reproduce los pasos de un desarrollo al que le falta intensidad emocional para llegar a esa confluencia emocional entre la base argumental y la composición escénica. La poética desmesurada del director hace repetir los puntos con los que sí conseguía en “Moonlight” y que en esta película se percibe de forma opuesta. La película de Jenkins no hace política de la percepción cercana al desdeño, pero si se puede descubrir ciertas notas de sobrealimentación frente a su anterior película.

Cine

WILDLIFE de Paul Dano: Preciosismo forestal.

Los paisajes y el fuego que parecen amenazar a Joe y su familia parecen ser una excusa para hablar del declive natural de las cosas sin profundizar lo más mínimo en los personajes (más allá de evidentes metáforas que no terminan de resultar satisfactorias) Wildlife, película que en su último plano se revela como un retrato, puede que incluso como el réquiem de una familia, tiene una gran caligrafía; pese a ello, dudo que se le pueda achacar más a una propuesta tan académica como, podríamos decir, artificial, impostada o, simple y llanamente, morbosa. En pocas palabras, Wildlife puede tener interés sobre el papel de Ford pero nada de gracia en la cámara de Dano.

Cine

GLASS: La fe, la mediocridad y el alumbramiento en el cine de Shyamalan.

Shyamalan interpreta así al ser humano como un ser dormido que no ha descubierto, gracias a la fe en sí mismo, el gran potencial que en esta especie habita. Al entrar en el psiquiátrico, en el que sucede gran parte de la película, se entra en lo que vendría a ser una fabrica del pensamiento y de la mundanidad. Shyamalan abraza así a los superhéroes que no son perfectos (tan “Marvelianos”) sino todo lo contrario, pues los héroes de este ejercicio de metaficción titulado Glass son sufridores, conceptuales y son conscientes del vacío, o responsabilidad, que conlleva su don.

Arte

¿Qué es la POSMODERNIDAD o era POSMODERNA?

El pensamiento posmoderno se basa en la desconfianza a muchos de los factores apremiantes en la modernidad. En primer lugar, se desconfía de la razón humana, pues esta puede traer consigo muerte, destrucción o pobreza. En segundo lugar, se desconfía de la idea de Dios y o de la religión (lógicamente, en la posmodernidad, la idea de religión evoluciona pero no desaparece) en sí. En tercer lugar, se desconfía del futuro por lo que el ser humano posmoderno decide centrar su foco de atención en el “aquí y ahora”.

Cine

LA FAVORITA de Yorgos Lanthimos: Humanos como mascotas

Pese al tono cómico de La favorita, como es habitual en el cine de Yorgos Lanthimos, la perversidad como fuente de miedo y sumisión siguen presentes en la obra del director griego. Sin firmar el guion, tomando el referente de Kubrick más que nunca, especialmente el de Barry Lyndon (película a la que homenajea directamente en una escena concreta de la película) y ¿Teléfono rojo?, Volamos a Moscú, cámara ojo de pez (con el que la cámara parece espiar a los personajes), anacronismos varios, el uso de “fucks” constantes, animales que representan el enfermizo y esclavo poder humano…La favorita explora todos los temas e ideas presente en todo el imaginario ya creado anteriormente por su director. De nuevo, cine de la crueldad. Sí. Pero sin que no se note mucho. Más refinado, más estilizado y menos corrosivo. Eso sí, el mismo deseo de impactar de siempre.

Cine

LO QUE ESCONDE SILVER LAKE de David Robert Mitchell: Desentrañando el pop art

En lo que parece una especie de bucle, o callejón sin salida, con aroma a paranoia y a delirio con ecos cercanos a un ensayo propio de Lipovetsky, Lo que esconde Silver lake se comporta como un híbrido neo-noir, navegando entre los rasgos estilísticos de David Lynch, Alfred Hitchcock y Pedro Almodóvar, en el que los elementos más propios del cine de género quedan al desnudo y al descubierto para explorar diversos conceptos, que van mutando entre sí, hasta conformar un tablero de ajedrez tan brillante como aturdido.