Cine

GRACIAS A DIOS de François Ozon: Correcto esquematismo.

François Ozon elabora su planteamiento ante la elección del prescindible uso de la alteración temporal antes que el internamiento en la psique de la víctima y el verdugo. Así es una película que gira en torno a una sonada condescendencia respecto al uso alternativo de recursos para formular un argumento desgraciadamente a la orden del día.

Cine

Crítica de ‘NOSOTROS’: El conejo de Alicia a través del espejo.

En ‘Us’ encontramos lecturas personales, políticas y filosóficas acerca de la identidad, la lucha de clases y la personal. En un terreno de “nosotros” contra “ellos” pero como iguales. En el terreno de nosotros contra nuestras mascotas enjauladas lo que nos proporciona seguridad y estabilidad al saber que “nosotros” no seremos los que comeremos conejos crudos ni seremos un reflejo calcado del otro.

Cine

Crítica de DOLOR Y GLORIA: Retales.

“Dolor y Gloria”, una obra de vital importancia, por la figura que hay detrás (y delante) de la pantalla, por narrar como pocas la agonía existencial producida por la catarsis creativa, el amor en todas sus facetas, la soledad y el sufrimiento, pero sobre todo, por convivir constantemente con el pasado, el único que nos hace recordar quién somos realmente.

Cine, Festival de San Sebastián

CAFARNAÚM: Sobredosis de pornografía emocional.

‘Cafarnaúm’ no solo representa la trivialización de la pobreza y el sufrimiento en el tercer mundo, también resulta un absoluto desprecio a la inteligencia del espectador y una indiscriminada pornografía de la miseria para público con dinero y arreglado (ese de los festivales). En pocas palabras, un despreciable postureo que no se toma enserio la seriedad del tema que trata e intenta, incansablemente, manipular al espectador como si se tratara de una feliz tarde de cine para ver comiendo un helado después de que se le pinche la rueda del coche o le echen del curro.

Cine

EL BLUES DE BEALE STREET: Sobrealimentación emocional.

Jenkins se desliga de cierta atención por el salto creativa y reproduce los pasos de un desarrollo al que le falta intensidad emocional para llegar a esa confluencia emocional entre la base argumental y la composición escénica. La poética desmesurada del director hace repetir los puntos con los que sí conseguía en “Moonlight” y que en esta película se percibe de forma opuesta. La película de Jenkins no hace política de la percepción cercana al desdeño, pero si se puede descubrir ciertas notas de sobrealimentación frente a su anterior película.

Cine

WILDLIFE de Paul Dano: Preciosismo forestal.

Los paisajes y el fuego que parecen amenazar a Joe y su familia parecen ser una excusa para hablar del declive natural de las cosas sin profundizar lo más mínimo en los personajes (más allá de evidentes metáforas que no terminan de resultar satisfactorias) Wildlife, película que en su último plano se revela como un retrato, puede que incluso como el réquiem de una familia, tiene una gran caligrafía; pese a ello, dudo que se le pueda achacar más a una propuesta tan académica como, podríamos decir, artificial, impostada o, simple y llanamente, morbosa. En pocas palabras, Wildlife puede tener interés sobre el papel de Ford pero nada de gracia en la cámara de Dano.

Cine

GLASS: La fe, la mediocridad y el alumbramiento en el cine de Shyamalan.

Shyamalan interpreta así al ser humano como un ser dormido que no ha descubierto, gracias a la fe en sí mismo, el gran potencial que en esta especie habita. Al entrar en el psiquiátrico, en el que sucede gran parte de la película, se entra en lo que vendría a ser una fabrica del pensamiento y de la mundanidad. Shyamalan abraza así a los superhéroes que no son perfectos (tan “Marvelianos”) sino todo lo contrario, pues los héroes de este ejercicio de metaficción titulado Glass son sufridores, conceptuales y son conscientes del vacío, o responsabilidad, que conlleva su don.