Autor: Carlos Fernández Rodríguez

Alumno de la ECAM (Escuela de Cinematografía y Audiovisuales de Madrid) y graduado en Comunicación audiovisual por la Universidad de Sevilla. Crítico, articulista y director de El orden cultural. Escritor del libro de relatos cortos ('Las Lágrimas Racionales') con la editorial Punto rojo. Jurado en la sección 'Nuevas Olas' del Festival de Cine Europeo de Sevilla en 2015. Prensa en San Sebastián, Sitges, Málaga y Sevilla. Amante del cine, videojuegos, literatura, teatro y música.
Cine

SUSPIRIA de Luca Guadagnino: Terror politizado, barroco y métrico

Quedándose a las puertas de todo y sin indagar en nada (recalcamos que la película dura dos horas y media, una hora más que la de Argento), ‘Suspiria’ no es más que un desapasionado espectáculo pesadillesco, posmoderno y terrorífico con una simple tesis anti fascista y con demasiadas, y «correctas», pretensiones intelectuales. Y porno de la crueldad. Mucho.

Cine, Festival de San Sebastián

66SSIFF: ROMA de Alfonso Cuarón

Cuarón abre ‘Roma’ hacía lo íntimo y lo humilde como algo grandioso, capta cada instante como un momento único e irrepetible, con la fuerza y, más o menos exactitud, con la que el cerebro proyecta un recuerdo; del mismo modo que Cuarón proyecta su amor por el cine y por su familia. ‘Roma’ es así una postal de México, del amor, de la grandeza latente en lo pequeño, de lo escultural que es el espíritu humano y de la grandeza (contada con cierta épica en algunas secuencias) existentes en los grandes fracasos.

Cine, Festival de San Sebastián

EL AMOR MENOS PENSADO de Juan Vera: Adaptación disfrazada de libertad impostada

‘El amor menos pensado’ es de esas películas de filosofía barata que te recomienda apuntarte a un gym, a clases de bachata y hartarte de sexo para ser feliz. Todos los ingredientes que la cultura desea para nosotros y la que «nos hacen» desear. Una película reflejo de esa gente obsesionada con la mentalidad de anuncio de gimnasio o perfume; o con la impostura social que invita a la iluminación espiritual a través del irracionalismo, la eterna jovialidad o disfrutar del tedio aprobado socialmente.

Cine

LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS de Joel y Ethan Coen: Reírse de la muerte

Los Coen, saben, y lo demuestran en ‘La balada de Buster Scruggs’, que estar muerto o vivo no es algo bueno ni malo sino una circunstancia o, meramente, una opinión sin la más mínima importancia. Siempre sin una validez objetiva o radical, los personajes «Coenianos» parecen parodiar el absurdo esfuerzo del ser humano por dotar a la vida de un peso que la hace más una carga que un agradable camino ya que, lo deseen o no sus criaturas, el destino fatal siempre está al final de cada historia asique ¿Por qué no reírse en la cara de la todopoderosa e invencible parca?

Cine, Festival de Sevilla

ATARDECER de László Nemes: Fuera de campo marca de la casa

‘Atardecer’ se comporta un tanto fría e inexpresiva, casi sin interés, pese a un enorme dispositivo que queda, casi siempre y parece que ya como «marca de la casa», en el fuera de campo. Lo interesante de Nemes no es lo que muestra sino lo que ignora, del mismo modo que el espectador, Nemes e Irisz parecen no tener ni idea de lo que sucede en pantalla. Parece que sucede algo pero todo parece normal y es que tras la aparente normalidad anodina se encuentra un cambio furgurante en el país y en Irisz.

Cine, Festival de Sevilla

LA CASA DE JACK de Lars Von Trier: El arte como crimen

‘La casa de Jack’ es una representación del infierno que es ser Lars Von Trier firmado por el propio Lars Von Trier, una carta avergonzada y o terrorífica del espejo roto que es el director danés, una prueba a los límites del arte y de la representación, un testimonio que al aparecer imágenes de sus películas anteriores se convierte en todo un testamento (inevitable pensar en Fellini y su ‘Ocho y medio’) y una lucha entre la afirmación y la contradicción.

Cine

Crítica de ‘Al otro lado del viento’ de Orson Welles

Orson Welles rodó ‘Al otro lado del viento’ entre 1970 y 1975 en varias localizaciones de Estados unidos, España y Francia. Al principio, el rodaje comenzó como con pocos actores y técnicos (amigos del director la mayoría) así como con poco dinero. Sin embargo, el gobierno americano puso trabas económicas al proyecto por lo que Welles tuvo que buscar socios que le ayudarán con la película. El resultado final nunca llegó a ver la luz debido a diversos factores como eternos problemas de financiación, pleitos y la propia muerte de Welles, que murió en 1985 aún reescribiéndola (quién además rodó más de cien horas de metraje).