FALLING de Viggo Mortensen: Invisibilidad redentora

Una concreta determinación establece el impulso de centralizar el pensamiento en el foco que expresa, no en las variantes conjeturas con las que se construyen esas posibles ideas, relacionadas con la acción o la escena presentada. La construcción personal de una historia respecto a la plasmación real de la misma no hace sino relativizar nuestra hipótesis y estructurar esa verdad en una irrebatible franja, provista de su condición notoriamente certera.

Esta teoría de las aparentes percepciones y su consiguiente resultado en base a la visualización final del suceso, podría trasladarse perfectamente al cuerpo interno de “Falling”, el debut en la dirección de Viggo Mortensen. Sin llegar a un masivo destripamiento de los caracteres que conforman la película, y sin desvelar las claves introspectivas que resumen la línea argumental de la misma, en “Falling” se vislumbran ligeros ápices de un determinado estado ligado a lo sorpresivo, a la imprevisibilidad de una connotación soterrada bajo la superficie de un aparente drama familiar.

La lectura primaria de “Falling” arranca con una evidente fuerza, al poner en alza diversos pragmatismos consecuentes de un muy estudiado núcleo ficcional, donde las bases de la familia y los lazos – la fuente precursora del discurso – definen un desarrollo impulsado por la completa disección de las partes que componen el círculo de la trama. El reencuentro entre un padre y su hijo, vía representativa del círculo dramático, se establece como firme conducto para favorecer la salida de entresijos, secretos y heridas que conforman una vida marcada por el silencio.

Más allá del interés suscitado por el fondo, lo verdaderamente elogiable de “Falling” es la capacidad de Viggo Mortensen en su afán por la reiteración constante respecto al entrecruzamiento temporal de las líneas que conforman la trama, incluso la percepción de una inusitada sutileza al entroncar las acciones pretéritas con la consecución de las mismas, en un presente alterado y distorsionado por la variación inapelable del recorrido vital.

Respecto a la teoría del comienzo, sobre la idea personal en base a la historia y su determinación final, resulta gratificante pensar que lo que parecía ser una película sobre el recuerdo, acabe formando un emocionante vínculo con el perdón, con una invisibilidad redentora.