MUJERCITAS: «Hibridación literaria»

Los factores de la absorción por el estigma de lo paradigmático, sumados a la sobrealimentación audiovisual de la obra adaptada, concentran un empecinado juicio a contracorriente de la intencionalidad por revertir – o revestir – el relato de Louisa May Alcott, filmado aquí por una Greta Gerwig ensimismada en contemplar la mirada pretérita de sus personajes y actualizar su discurso, esgrimiendo una facturación que como viene a ser ya usual en la causal inexperiencia de la cineasta, doblegan y subrayan unas intenciones pretenciosamente autorales que sobre el papel abultan mucho más de lo que finalmente vemos en la pantalla.

La estructuración crítica realizada  por este espectador, como pocas veces suele ocurrir, no es concluyente, debido al esfuerzo inmenso por dilucidar mayores aspectos que los generales de esta película, “Mujercitas”, que corre el especial riesgo en caer en el olvido instantes después de salir de la proyección. Las pinceladas analíticas son escasas, en el mismo nivel que el interés que esta modernización innecesaria de Gerwig por llevar a cabo una especie de hibridación literaria que, debido a la engolada soberbia intrínseca, hace que el papel de peso en la película, es decir, el proceso y desarrollo existencias de las protagonistas, quede en un segundo término, completamente desdibujado.

Ínfimamente reseñable, los caracteres técnicos que visten la película. Con “Lady Bird”, Gerwig dejó grabada la idealización personal de un nuevo modelo de cine independiente, estimando su rasgo rompedor a la par que íntimo, su emblema discursivo en pos del feminismo…en “Mujercitas” ese carácter identitario serpentea por la fauna de un denotado clasicismo, pero resulta igual de remilgado y soso que en su anterior película.