RETRATO DE UNA MUJER EN LLAMAS: Matices.

La frágil complementación de las ligaduras correlativas y asiduas al confín puramente artístico, donde el emparejamiento resulta prácticamente indivisible, se percibe con toda claridad en la primera imagen de “Retrato de una mujer en llamas”, así como un juego en base a la obertura fílmica – pictórica que nos propone Céline Sciamma sin apenas estructurar una composición literalmente visual. La pulcritud del blanco que ilumina la pantalla torna a la descripción de un lienzo aún falto del primer destello, que poco a poco lo envolverá a través un manto conceptual en pos de la transformación. La solidez narrativa de Sciamma empieza a cobrar fuerza sin apenas haber mostrado nada, únicamente favoreciendo el entronque de las artes y la mimetización de las mismas en un solo cuerpo.

Elaborando una relación esencial con la notoriedad simétrica, la película establece como hilo argumental el encargo que recibe una pintora, consistente en elaborar un retrato de una joven prometida y con ciertas dudas acerca de su próximo enlace matrimonial. La relación de ambas mujeres pasa por un estado de meticulosidad analítica por parte de la pintora, ya que debe pintarla en soledad pese a las aparentes reticencias de la joven.

Retrato de una mujer en llamas.

Al establecer un inmediato paralelismo de momentos confluyentes entre “Tomboy”, “Girlhood” y su última película, la principal concepción desde la que se desglosa el eje unificador en la filmografía de Célice Sciamma es sin duda el poder de la mirada, la pieza característica capaz de enlazar puentes temáticos, descripción de contextos…desde la mirada una niña frente a un espejo en la que descubre su condición sexual hasta la mirada del deseo a una hoguera que proyecta el amor – mirada también enclaustrada en la línea de esta condición – en que un vestido propulsa la inminencia incendiaria de la relación homosexual.

En la ya mencionada notoriedad simétrica, la comunión artística de la pintura va rellenando ese lienzo inicial a medida que el desarrollo aunado al término cinematográfico confronta la multitud de sensaciones que desprende la cotidianidad de estas dos mujeres destinadas a amarse. La sutileza de su directora en esta orientación facultativa del enlace, es capaz de otorgar una intromisión añadida, que resulta casi protagónica, respecto a la mitología griega de Eurídice. Esta revisitación de la historia impone una condescendiente dramaturgia que la directora sabe encuadrar de forma completamente apasionada.

“Retrato de una mujer en llamas” se corresponde con el cine que a través de la mirada invita a la sugerencia, la seducción, la pasión y el amor más puro. Céline Sciamma aúna aquí el motor principal de su breve obra, de una forma notablemente expuesta, deliciosamente representada.

Os dejamos un podcast grabado en la última edición del Festival de cine internacional de San Sebastián comentando la película por Carlos Fernández y Jorge Aceña: