GÉNESIS: «Distancia tangible»

Existen distinguidas variaciones sobre la perspectiva adecuada a enfocar y desentrañar la desnudez emocional desde un inicio desconocido, donde las complejidades y las consiguientes etapas se construyen a través de una mirada particularmente neutra. La variación condiciona la mirada, pero a su vez es la conductora del proceso por el que los estados permutan y nos llevan a construir un juicio determinado.

Philippe Lesage promueve en “Génesis” una parametrización de modelos y elementos cambiantes en base a la idea de las relaciones primerizas, estableciendo desde dicha premisa un juego de historias complementarias y distintivas entre sí, con una formalidad representada por la distancia. La manera en la que Lesage nos presenta a cada uno de los tres personajes, ejes centrales del relato común, lo hace desde una adecuada y notoria irrelevancia, que además entronca con la idea iniciática del desconocimiento, puesto que en la partida sobre la que vendría a componer la historia soslaya cualquier tipo de referencia o concepto predeterminado.

‘Génesis’

La distancia tangible de “Génesis” reverbera las contrariedades, miedos y efervescencias aunadas en el quimérico e indescifrable universo del amor, en la que Lesage hace suya una elevada pulcritud a la hora de plasmarlo en la sutil puesta en escena, sin ápice de alardes y únicamente centrado en el reflejo certero e inocente del mundo adolescente. La peculiaridad de su sencillo planteamiento formal juega de forma brillante con un ligero contraste a la hora de establecer una serie de fugas narrativas y de especial relevancia, en la que el estatismo de la imagen se transforma en movimiento a través de secuencias musicales maravillosamente ejecutadas.

En “Génesis”, el ejercicio de alternancia respecto a los tiempos y a los micro universos en los que se ven envueltos los personajes, no solo denota una especial claridad en el control del montaje, sino que se constituye la película como una única entidad, es decir, que no es la narración de tres historias entrelazadas de forma periódica sino la conjunción de un dibujo amoroso a través de tres historias entrelazadas. De esa forma, Philippe Lesage compone una película absolutamente genuina, dolorosamente auténtica, indudablemente imprescindible.