EL CREYENTE de Cédric Khan: «Silencio interior»

La mirada de la juventud perdida, del fastuoso sentido de una entidad abismal en constante movimiento, fluctúa a causa del vacío, de la oscuridad y el imponderable deseo del silencio interior. Cédric Khan establece dos vías superpuestas por una corriente cercana a la idea del reconocimiento existencial, donde la desnudez y la culpa se abrazan en su compromiso por recalcular los pasos deformados a través de una inesperada colisión personal.

“El creyente” inocula una verdad que predetermina y constata la importancia relevante de un pasado descompuesto sobre la realidad, para a su vez encargarse de rellenar intuitivamente los espacios que no se nos presentan, considerando el equilibrio y la construcción de la premisa antes que la sobre explicación – por un lado condicionante – de los hechos que nos llevan a juzgar y entender las líneas evolutivas de un personaje complejo.

‘El creyente’ de Cédric Khan.

Las dos vías referenciales de “El creyente” pasan, ante todo, por la intrínseca yuxtaposición de los niveles emocionales y conductivos a través de la narración, que gira en torno a la avituallada redención de un joven adicto en una comunidad religiosa. Estas son, la aceptación de la culpa como pieza absolutamente determinante y el enfrentamiento y la crónica del miedo, del vertiginoso estado de afección como consecuencia del redescubrimiento interno de los valores puros y la misma verdad como fuente esencialmente vertebradora.

El duro proceso de redención a través de los ojos de Cédric Khan gira en torno a la impasibilidad solemne del espacio, del silencio de un personaje enteramente afligido, pero también con una vertiente esperanzadora en la que la unión o el vínculo se acentúa descriptivamente como ese milagro que nace del propio interior. Así pues, “El creyente” se construye desde la emoción buenamente pausada, bajo un agradecido punto intermedio sin capacidad para atribuir la reconducción del individuo a ningún tipo de adoctrinamiento más allá del mero contexto en el que se nos sitúa.