Crítica de ‘NOSOTROS’: El conejo de Alicia a través del espejo.

LA SIGUIENTE CRÍTICA CONTIENE SPOILERS:

 

Jeremías 11:11: “Por lo tanto, así dice el Señor, voy a traerles un mal del que no podrán escapar, y aunque lloren ante mí, no les escucharé”.

 

Nuestro reflejo como un conejo enjaulado que quiere cruzar, como Alicia, al otro lado del espejo. Nuestra sombra como nuestro peor enemigo. Nuestra identidad como una máscara que solo el espejo puede desligar de nosotros. Nuestros “iguales” esclavizados por nosotros ¿Y quienes somos nosotros? ¿Quienes son ellos? ¿Donde empieza la copia y donde empieza el original? ¿Cómo distinguir el ‘yo’ del ‘yo simulado’? ‘Us’ de Jordan Peele (que tras la fantástica sátira titulada ‘Get out’, Oscar al mejor guion original incluido, vuelve de nuevo a aunar lo social con lo fantástico) establece un juego de reflejos desde el brillante comienzo de este híbrido posmoderno tan divertido. Por un lado, ‘Us’ es una película sobre la familia, la maternidad y el trauma mientras que, por otro lado, se trata de una película sobre la rebelión de clases o, quizá a un nivel más metafórico, la radiografía de una sociedad confusa que se desconoce a sí misma al mirarse al espejo.

Los escenarios son casas de clase alta repletas de tecnología avanzada a la que sus habitantes entregan la vida aunque, esta, no puede salvárnosla si lo necesitáramos (ese altavoz envuelto en sangre en la casa del matrimonio de Elisabeth Moss que reproduce ‘Fuck the police’ en lugar de llamar a la policía). Partamos de que la base argumental de ‘Us’ está sustentada sobre un falso detonante (el trauma del personaje de la madre que, en realidad, no lo es), un, llamémoslo, “error de cálculo”. Los fieles “hermanos” del reflejo son exactos fisicamente a los personajes principales y se mueven y viven a su voluntad aunque cada cosa que ellos hacen, los otros (llamémosles los “ligados) las hacen en terrenos abandonados por el gobierno estadounidense bajo tierra. Cada vez que los humanos “de arriba”, del mundo exterior por así decirlo, se alimentan de un manjar, los ligados se alimentan de conejos vivos y viven en condiciones infrahumanas. Los ligados son como nosotros solo en el aspecto físico (“Se puede clonar el cuerpo pero no se puede clonar el alma” como explica la líder de los ligados) y, además, son seres humanos orgánicos de carne y hueso. Sin embargo, viven como animales a merced de los de “arriba” (que podríamos interpretar como las clases bajas americanas viven a merced de los de clase alta). La pregunta es ¿Quienes son estos seres de rojo idénticos a la familia Wilson?. Como sabemos, se trata de unos invasores que quieren apropiarse de la vida de esta familia para “desligarse” de ellos y, así, lograr la independencia. Una revolución e invasión al mismo tiempo. Nuestras mascotas, nuestras sombras, nuestros esclavos, nuestros reflejos… en contra de nosotros mismos. Nosotros como nuestro peor enemigo. Cada uno en su bando en un escenario común, América.

‘Us’ de Jordan Peele.

Ya veíamos tintes de temáticas parecidas en ‘Cisne negro’ (Darren Aronofsky, 2011), el remake de ‘La noche de los muertos vivientes’ (Tom Savini, 1990), ‘La doble vida de Verónica’ (Krzysztof Kieślowsk, 1991), ‘Persona’ (Ingmar Bergman, 1966 ), ‘El club de la lucha’ (David Fincher, 1999) ‘Enemy’ (Denis Villeneuve, 2013) o ‘Funny games’ (Michael Haneke, 1997). Películas en las que, o bien, nos encontramos frente a una familia secuestrada en su propio hogar enfrentándose a su verdadera identidad o bien un sujeto que se enfrenta a un doble exactamente igual al sujeto para rebelarles secretos de su identidad y, probablemente, cuestionarla. En ‘Us’ encontramos lecturas personales, políticas y filosóficas acerca de la identidad, la lucha de clases y la personal (quizá demasiadas subtramas que acaban por confundir al espectador). En un terreno de “nosotros” contra “ellos” pero como iguales y desiguales al mismo tiempo. En el terreno de nosotros contra nuestras mascotas enjauladas (lo que nos proporciona seguridad y estabilidad) pero fuera de la jaula. Lo que empieza como un trauma de la infancia con tintes fantasiosos se consolida, al final, como un secuestro y una invasión. “Somos americanos” dice la madre “de rojo” cuando les pregunta quienes son. Lo que denota ‘Us’ como una parábola de la sociedad americana: Una sociedad traumatizada, confusa, clasista e injusta. Y sobre todo, secuestrada (por Donald Trump, probablemente). Una sociedad en que no todos somos iguales, aunque lo parezcamos. Una sociedad en la que las situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas. Una sociedad que, en definitiva, deja mucho que desear y mucho que reflexionar. En pocas palabras, una sociedad en la que la apertura de la jaula es algo terrorífico a muchos niveles.

‘Us’ de Jordan Peele.

Por otro lado, la película empieza y termina también como un espejo ya que, en el primer plano de ‘Us, el personaje de la niña (la madre en los años 80) ve un anuncio de ‘Hands across América’, un manifestación en contra de la pobreza que pretendía extenderse por Estados Unidos; y es así, justamente, como termina ‘Us’. Una película que, en última instancia, combina una profecía (ese versículo de Jeremías 11:11 que profetiza la llegada de una amenaza)  sobre el fin del mundo a nivel personal y social, en el que la tecnología y la pobreza son dos caras de una misma moneda. De hecho, en una de las escenas al comienzo de la película, un personaje comenta “¿Sabéis que envenenan el agua para controlarnos la mente?” ante lo que recibe un silencio sepulcral. “Vale, veo que a nadie le importa el fin del mundo” responde ella ante el silencio.