WILDLIFE de Paul Dano: Preciosismo forestal.

La primera película como director de Paul Dano (actor cuyos papeles más recordados son en ‘There will be blood’ y ‘Little Miss Sunshine’) se trata de la adaptación de una novela americana de renombre con un autor de renombre: Wildlife de Richard Ford. Es curioso el ingreso en la dirección de Dano con una novela americana acerca de la América rural de los sesenta si recordamos el mismo ingreso que hizo Ewan McGregor con ‘American pastoral’ hace uno o dos años escasos, basándose esta en una novela de Philip Roth. Esta coincidencia, que en realidad no es más que un nexo para lo que pretendo explicar, nos sirve para comprender el esfuerzo de una generación de actores que quieren ser tomados “enserio” como directores al tratar temas de mediados del siglo XX en la Norteamérica del estado bienestar, que pueda servir como reflejo de las bases enfermas que tiene la América contemporánea (para muchos el país referente o canon de la globalización). En definitiva, Ford y Roth son pesos muy pesados y puede parecer muy osado enfrentarse a adaptar novelas como Wildlife o ‘American pastoral’, ambas adaptaciones en mi opinión bastante fallidas, como operas primas. Mientras el problema en la dirección de McGregor residía en su carencia de pulso y personalidad como director, en Dano se extraña solo la personalidad. Y mucha. Wildlife se centra en la decadencia de un matrimonio provinciano (interpretados por Jake Gyllenhaal y Carey Mulligan) de los años sesenta en Estados unidos desde la visión del hijo de la pareja.

Enfocando todos los esfuerzos en la belleza estética de la propuesta, de agradecer es la modestia que hay en la misma, y en la dirección de actores, Dano realiza una película de lo más académica y formalista, como un exasperante lucimiento del, evidente sin duda alguna, talento de los que están frente a la cámara. Eso es Wildlife, un exasperante lucimiento. Mientras un incendio amenaza el pueblo, bien pegado a las montañas y a los bosques, en el que vive Joe y sus padres, Jerry y Jeanette, Joe aprende a hacer retratos en una tienda de fotografía profesional a la que acuden cada día familias, parejas, hermanos…para ser retratados. Dano levanta la narración centrándola en el ojo de Joe, quien está aprendiendo a mirar y a retratar a la gente, mientras contempla la desesperación de su madre al irse su padre a luchar contra el incendio de las montañas. Mientras tanto, Jeanette encuentra a otro hombre, Warren Miller, un respetable e inquietante veterano de las dos guerras mundiales con quien espera salir adelante a través de la entrada en su cama. El fuego de este melodrama contemplado desde los ojos de un niño es tan distante como del pueblo en el que se esconden esta madre e hijo. Se trata, supongo, de que el fuego se sepa presente pero sin que se note.

Carey Mulligan en ‘Wildlife’

Por un lado, la película de Dano se encuentra tremendamente contenida y tiene sentido que así sea pero, al mismo tiempo, ese sentido estropea la propuesta, enfriándola y creando una distancia con el espectador, quien parece ser, al igual que el personaje de Joe, un testigo mudo de todo lo que sucede en la vida conyugal de sus padres. En otras palabras, mientras el matrimonio se enfrenta a la catarsis y Joe a la madurez, el espectador se enfrenta única, y confortablemente, al duelo de dos grandes actores, al preciosismo de los planos y a unas metáforas bastante evidentes. Dano parece emular, por no decir plagiar, al Paul Thomas Anderson de The master con unos travellings en los que Joe huye o los planos en los que este hace retratos a familias (del mismo modo que el personaje de Joaquin Phoenix en dicha película). Los paisajes y el fuego que parecen amenazar a Joe y su familia parecen ser una excusa para hablar del declive natural de las cosas sin profundizar lo más mínimo en los personajes (más allá de evidentes metáforas que no terminan de resultar satisfactorias) Wildlife, película que en su último plano se revela como un retrato, puede que incluso como el réquiem de una familia, tiene una gran caligrafía; pese a ello, dudo que se le pueda achacar más a una propuesta tan académica como, podríamos decir, artificial, impostada o, simple y llanamente, morbosa. En pocas palabras, Wildlife puede tener interés sobre el papel de Ford pero nada de gracia en la cámara de Dano.