¿Qué es la POSMODERNIDAD o era POSMODERNA?

Antes de adentramos en la posmodernidad, y en su repercusión en la creación de su correspondiente cine, es importante explicar qué factores caracterizaron la modernidad como predecesora de la posmodernidad. La modernidad se inició con la fundación de la ciencia moderna de Galileo en el siglo XV y fue un movimiento histórico en el que predominaba, por encima de todo, el culto a la razón humana por encima de otras facultades. En primer lugar, el ser humano se aleja de la búsqueda de Dios para buscar, por medio de su propia razón, el progreso. En segundo lugar, la razón moderna, como afirmaba Hegel ,debía ir ligada a la subjetividad del sujeto y, en consecuencia, a su libertad. Por otra parte, Immanuel Kant  expresaría que la individualidad del sujeto lo liberaría de las cadenas de lo que él denominaba “minoría de edad”. Las ideas de progreso adquiridas por la confianza en la razón humana fueron valoradas por el prestigioso sociólogo David Lyon (1994:23) de la siguiente forma: “Al aventurar el papel de la razón, y restar importancia a la intervención divina, se estaban poniendo las semillas de una variante secular de la providencia, la idea de progreso.” (GUTIERREZ CORREA, 2014)

El ser humano moderno es autónomo, cree en la disciplina, el esfuerzo y la razón para lograr sus metas, está distraído de la religión y centrado en la ciencia. Por todo ello, el ser humano moderno, al creer que el progreso viene ligado a la ciencia, piensa que la tecnología traerá el progreso y se adentra así en la época industrial, donde empiezan a sentarse las bases del capitalismo. La modernidad es, en definitiva, el “apego y exaltación de la razón, optimismo racionalista, tiempo de teorías y sistemas” (GUTIERREZ CORREA, 2014; DE LA ROSA RUIZ, 2000:56)

 

La modernidad puede ser catalogada como la afirmación de que el hombre es lo que hace, por el despliegue de la ciencia, la técnica y la administración al servicio de la producción.” (Carretero, 2000:34)

 

Imagen disponible en: http://ellibertario.org/wp/dios-no-esta-muerto-capitalismo-posmodernidad/

Sin embargo, el proyecto moderno fracasó por varios motivos y su consecuencia fue la posmodernidad. El principal desencadenante de la desconfianza en la modernidad y, en consecuencia, en la razón humana, fue el estallido de las dos primeras guerras mundiales. Horripilantes acontecimientos como el holocausto judío o el lanzamiento de la bomba de Hiroshima demostraron que los ideales modernos basados en la razón, la cultura, la subjetividad o el progreso no eran suficiente protección frente a la voluntad del ser humano para generar atrocidades. Es decir, el progreso trajo consigo muerte y destrucción; justo lo contrario de lo que pretendían los modernos. Esto fue el primer paso para convertir al ser humano moderno en un ser desencantado con la razón, es decir, un ser posmoderno.

 

Cierto optimismo en la época de Diderot y las Luces hizo que se llegara a creer que la cultura nos haría avanzar y la trastienda brutal de nuestros cerebros perderá volumen, y hasta llegó a creerse en una evolución moral y en sociedades justas, donde educación y cultura tuvieran una especial eficacia. Pero no hemos ido por aquí.” (VILA-MATAS, 2013)

 

El pensamiento posmoderno, como decíamos antes, se basa en la desconfianza a muchos de los factores apremiantes en la modernidad. En primer lugar, se desconfía de la razón humana, pues esta puede traer consigo muerte, destrucción o pobreza. En segundo lugar, se desconfía de la idea de Dios y o de la religión (lógicamente, en la posmodernidad, la idea de religión evoluciona pero no desaparece) en sí. En tercer lugar, se desconfía del futuro por lo que el ser humano posmoderno decide centrar su foco de atención en el “aquí y ahora”. La desconfianza, desencanto o falta de fe son una de las principales características que el ser humano posmoderno lleva consigo allá donde vaya. Por tanto, el ser humano posmoderno, al encontrarse vacío y desorientado, recurre a un individualismo qué es totalmente opuesto al pretendido en la modernidad. Si en la modernidad, el individualismo debía liberar al ser humano de sus cadenas, de su “minoría de edad” como lo llamaba Kant, y llevarle al progreso, en la posmodernidad se genera un individualismo opuesto, centrado en el egocentrismo y, muchas veces, en el narcisismo. De este modo, el progreso se transforma en “realización personal”, y esta en una vía de escape para el ser humano posmoderno. El progreso científico, social o cultural se transforma, debido al absoluto desencanto, en una realización puramente individualista. (GUTIERREZ CORREA, 2014/VASCONEZ MERINO, FALCONI MONARD, 2010)

Como es de esperar, los intereses del ser humano posmoderno no van en la misma dirección que los del ser humano moderno. Debido al ya mencionado desencanto para con el progreso, el interés del ser humano posmoderno no va en dirección a lo trascendental, sino a lo intranscendental y trivial. Esto desemboca en una evolución de un ser humano racional a un ser humano hedonista, enganchado al placer y al disfrute, más interesado en el cuerpo que en la mente. Es decir, todo esto le lleva a obviar ideas trascendentales prefiriendo entregarse a un terreno más vacío pero más complaciente, todo dentro del “aquí y ahora”, nunca a largo plazo.

‘Un Vistazo Dentro de la Mente de Charles Cisne III’ de Roman Coppola.

 

El hedonismo, la idea del placer como modo de vida, se ha convertido en la justificación cultural, si no moral, del capitalismo. Y en el ethos liberal que ahora prevalece, el impulso modernista, con su justificación ideológica de la satisfacción del impulso como modo de conducta, se ha convertido en el modelo de la imago cultural. Aquí reside la contradicción cultural del capitalismo”. (Daniel Bell, 1977:33)

 

Podemos apreciar, según Bell, que el capitalismo va ligado al concepto de hedonismo. Llegados a este punto debemos mantener la posmodernidad unida al capitalismo. No solo es Bell, el prestigioso crítico Fredric Jameson afirmó en Ensayos sobre la posmodernidad (1984:77): “De alguna manera, se nos pide que alcemos nuestras mentes a un punto desde el cual nos resulte posible comprender que el capitalismo era a la vez lo mejor y lo peor que le había sucedido a la humanidad” Esto también va en relación a lo que el filósofo y sociólogo Gilles Lipovetsky denominaba lógicas duales (2000:11): “La cultura postmoderna amplía el individualismo al diversificar las posibilidades de elección, anular puntos de referencia, destruir sentidos únicos y valores superiores; es una cultura despersonalizada o “hecha a medida”. Predomina en esta era el valor del “derecho de realizarse”. Esto desemboca, unido a conceptos ya tratados como el desencanto para con la razón, el hedonismo, el nacimiento de las lógicas duales o la realización personal, en un ser humano nihilista. El nihilismo, yendo de la mano del hedonismo y del desencanto por la modernidad, es la justificación del ser humano posmoderno para con su desprecio por la razón, la realidad o el progreso.

 

Predomina lo individual sobre lo social; lo psicológico sobre lo sociológico; la comunicación sobre la politización; la diversidad sobre la homogeneidad; lo permisivo sobre lo coercitivo. Desde la contra-cultura de los 60 que podemos considerar «años bisagra» y desde la subversión en los 70, se pasa a un eclecticismo cultural, hacia el anhelo de una vida más simple, convivencial y ecológica, donde los discursos revolucionarios duros quedan atrás. Se toleran más las desigualdades sociales que las prohibiciones en la vida privada. (ALBINO GÓMEZ, 2007)

 

Las lógicas del ser humano posmoderno son duales, múltiples y contradictorias entre sí. El ser humano posmoderno opta por nadar de ideas a otras sin ton ni son, se siente eternamente incomprendido y tiende con frecuencia a cambiar de opinión en una continua inestabilidad ideológica. Por tanto, este nuevo ser humano no cree en las verdades absolutas ni siente la necesidad de que exista un consenso social con una verdad unificada. Timon y Pumba lo resumieron muy bien en El rey león (1994) : Vive y deja vivir. La visión que se tiene del estado o de mejorar la sociedad es nula; se considera inútil y contraproducente cualquier tipo de rebelión. El ser humano posmoderno se haya lejos de cambiar nada quedando a merced de nuevos dioses que ofrecen vías de escape como la droga o la televisión. (GÓMEZ, 2007)

Simba descubriendo la posmodernidad.

BIBLIOGRAFÍA:

DE LA ROSA RUIZ. Que es posmodernidad. Segunda Edición. Ediciones San Pablo, Madrid-España. 2000. Página 56.

CARRETERO Enrique. Posmodernidad Y Temporalidad Social. Cuarta Edición. Editorial Paidós. 2000. Página 34.

GÓMEZ, Albino: El postmodernismo: La era del desencanto. Conferencia datada el 16 de mayo de 2007 en La universidad de Chile. [consulta: 1 mayo 2018]. Disponible en: http:// reconstruyendoelpensamiento.blogspot.com.es/2007/08/la-era-del-desencanto-por- albino-gomez.html

LIPOVETSKY Gilles: La era del vacío. Decimotercera edición. Editorial Anagrama, Barcelona-España. ( 2000[1986]). Página 11.

BAUDRILLARD, Jean: La ilusión y la desilusión estéticas. Primera edición. Monte Avila Editores, Caracas-Venezuela. ( 1997[1996]). Página 21.

BAUDRILLARD, Jean: Cultura y simulacro. Séptima edición. Editorial Kairós, Barcelona- España. ( 2005[1978]). Páginas 11-19.