66SSIFF: ‘Infiltrado en el KKKlan’

No es casualidad que ‘Infiltrado en el KKKlan’ empiece con una secuencia politizada de ‘Lo que el viento se llevó’ (1939) o que, en otra secuencia de la película, se usen imágenes denigradoras pertenecientes a la película ‘El nacimiento de una nación’ (1915) ya que Spike Lee, director y co-guionista de esta película ganadora del premio del jurado en la pasada edición del festival de Cannes y que pudimos ver en la 66 edición del festival de San Sebastián, tiene como tesis final, marcada por un cuidado pulso pop, que Estados unidos sigue siendo tan racista como cuando Griffith dirigió esa película (película que vio la luz hace un siglo).

La historia se desarrolla en los años 70, época marcada en América por la lucha por los derechos civiles, el Vietnam y la turbulencia social. En pleno estallido, un policía negro llamado Ron Stallworth (John David Washington) y su compañero blanco (un fantástico Adam Driver) se infiltran en el KKKlan (en la película se le denomina “la organización” o “el imperio invisible”) con el fin de demostrar ante América su vigencia, realidad e inmortalidad. Spike Lee hace uso de una sátira, basada en “putos hechos reales” como dice en el principio de la película dejando caer al público de forma nada sutil que es una película nacida de sus entrañas, en la que el mensaje se camufla estupendamente con el entretenimiento así como una tendencia a lo verborreico y al subrayado moral.

Una escena de ‘Infiltrado en el KKKlan’

El recorrido por el origen de los infiltrados en el KKK (que interpretan a una misma y única persona) denota la presencia de supremacistas blancos, derechistas, acomplejados, racistas…En definitiva, monstruos muy caracterizados como tal y héroes también muy caracterizados del mismo modo (nuestros infiltrados). El mayor defecto, que puede ser también la gran virtud, de ‘Infiltrado en el KKKlan’ es su tendencia a la linealidad, ya que estamos ante una película que pretende a ratos dar un sermón y a ratos complaciente, pero nunca compleja o sútil. Lee se vale de la estética pop para generar una película entretenida, divertida a ratos y con un mensaje innegablemente positivo (pese a olvidar que los buenos mensajes no hacen necesariamente las mejores películas). Pese a ello, Lee toma desde el principio un altísimo pulso reivindicativo en cada escena de ‘Infiltrado en el KKKlan’. Tenemos policías (representantes de la justicia) tan racistas como miembros del Klan o que afirman que “no les gustan las películas en blanco y negro”. Es en estas escenas cuando Lee lanza puñaladas contra las instituciones, la cultura y a una ciudadanía ignorante y supremacista. En definitiva, a nazis, a americanos.

Discutir el mensaje de Lee en la película podría resultar inútil y hasta cansado por lo transparente que resulta (una sala de cine entera envuelta en candelabros, con gente blanca vistiendo túnicas del KKK, disfrutando de ver como en una película los negros son idiotas, violadores o asesinados en motines) Lo que sí quiere discutir Lee es que América sigue siendo el KKKlan, que América sigue siendo racista, que América no es una bandera blanca y negra, que Trump es el máximo representante de una nación cimentada sobre el odio al negro, al judío, al homosexual, al hispano,a la mujer…En definitiva, una cultura fascista que no aboga por la integración por un pasado entero lleno de prejuicios y traumas, cimentado con unas bases fascistas alimentadas por el odio y que, además, alimenta una globalización cultural y derechista alarmante como la que vivimos en el presente. Lo mejor que puede decirse de ‘Infiltrado en el KKKlan’, y esto por desgracia, es la atemporalidad de su delicado y puntilloso, aunque necesario, discurso.