Martin Scorsese: El juego y la brecha generacional, la moral y la elegancia.

Martin Scorsese: El juego y la brecha generacional, la moral y la elegancia.

El cine del director americano Martin Scorsese es reconocido por ser un retrato de las pasiones, los vicios y, en definitiva, de la entrega al hedonismo más desmoralizado (gangsters, criminales y mafias protagonizan gran parte de su filmografía) en contraposición a una sociedad hegemónica y represora (el catolicismo se encuentra también muy presente en su cine) que se empeña en castigar el “pecado” del placer que tanto gusta a los personajes de Scorsese.

En medio de esta balanza, los personajes de su cine disfrutan mucho con lo “prohibido” y ahí entra el juego. El juego está presente en algunas de las películas de Scorsese, especialmente en ‘El color del dinero’ (1986) y ‘Casino’ (1995), sin dejar de tener cierta importancia, aunque sea meramente presencial, en su obra. Sin embargo, podemos encontrar el hedonismo y la entrega a placeres culpables e irresistibles a través de más elementos en el cine de Scorsese, como son el alcohol, el dinero o el poder, ya que sí algo hacen sus personajes es disfrutar y jugar con todo lo que tocan. Scorsese retrata en su cine un mundo de personajes que se toman sus placeres más enserio que su moralidad y ahí radica, en  gran parte, su encanto.

(Tom Cruise y Paul Newman en ‘El color del dinero’)

En ‘El color del dinero’ (secuela de la magnífica ‘El buscavidas’ de Robert Rossen), encontramos a Eddie Felson (Paul Newman), un exitoso jugador de billar retirado que ha decidido dejar el juego para siempre. Un día cualquiera conoce a Vincent (Tom Cruise), un joven arrogante y rebosante de talento en la mesa de billar que le recuerda a él mismo de joven. Es ahí cuando se establece una relación de “mentor-alumno” entre ambos personajes.

El juego, al igual que en muchas películas de Scorsese, sirve para ganar dinero. Sin embargo, es importante señalar que para Scorsese el talento innato para jugar, ya sea en el Billar o en el Blackjack, no es suficiente. Se debe ejercer el juego con inteligencia, pasión y, sobre todo, elegancia. Esto también puede apreciarse en la película ‘Casino’ que realizaría nueve años después. Sam “Ace” Rothstein (Robert De Niro) es el director del casino Tangiers en Las Vegas, regentado por un grupo de mafiosos que ni habitan en la conocida ciudad del pecado. Sam vive rodeados de chalados (especialmente su mujer y su mejor amigo interpretados por Sharon Stone y Joe Pesci) adictos al juego del mismo modo que viven enganchados a las drogas o a la prostitución. Sam, a diferencia que ellos, se toma el juego de una manera más científica, más sana e, incluso, más artística. Del mismo modo que para el personaje de Eddie Felson en ‘El color del dinero’, para Sam Rothstein en ‘Casino’ el juego es cuestión de elegancia, técnica, cabeza fría y, por último, talento o diversión. Como si para las viejas generaciones, el juego fuera un ritual más filosófico y no un vicio hedonista como sucede en las generaciones más jóvenes de ambas películas.

(Robert De Niro en ‘Casino’)

Juegos de casino como el Blackjack o la Ruleta se hallan presentes de manera significante en ‘Casino’ para reflejar la forma de vida de personajes que comprenden la vida como una situación de riesgo en el que perder y ganar solo cabe hacerse de forma elegante (Al menos en el personaje de Sam, que, por cierto, es el único que acaba con vida en la película).

En otras palabras, el juego como catalizador de sus personajes, como dos términos morales (el bien y el mal, la elegancia y el vicio) y como sustento económico dependiendo de la técnica, la paciencia y la inteligencia. Scorsese utiliza el juego en su cine para hablar de sus criaturas, quienes pueden interpretarlo de una forma u otra y de ahí nace un poderoso contexto que completa la figura de sus personajes que, por supuesto, no es casual en la obra del cineasta italoamericano.