Crítica de ‘Un día más con vida’

Acostumbrados a la transmutación de géneros y en consecuencia, a la amplitud y expansión de sus resultados, una muestra evidente es ver cómo el cine de animación se ha convertido en una vía impensable de plasmación del conflicto y de las miserias humanas. Isao Takahata con “La tumba de las luciérnagas”; Adam Elliot con “Mary and Max”; Ari Folman con “Vals con Bashir”…son algunas de los ejemplos sometidos a la fantasía visual para narrar la guerra, el dolor etc.

“Un día más con vida”, dirigida por Raúl de la fuente y Damian Nenow, sigue la estela de la animación para adultos, pero esta vez con visibles diferenciaciones respecto a las anteriores citas. La película presenta la figura de Ryszard Kapuscinski, periodista y escritor polaco, basándose en una enunciación autobiográfica, referente al libro con el mismo título, el cual recoge su dificultosa experiencia en la guerra civil producida en Angola durante la década de los 70.

Entrando en términos cinematográficos, no hay una claridad visible que resuelva ciertas decisiones formales, como la interposición de imágenes reales con las partes de animación, al igual que ciertos insertos de entrevistas cuando la narrativa ofrece una voz en off en pos de una importancia a nivel de personajes. La excesiva y engañosa presentación de Kapuscinski se entremezcla con la diversidad de alegatos, denuncias y exhibiciones de la crudeza bélica, todo ello en un desarrollo y desenlace  trillado y farragoso.