66SSIFF: ‘Viaje al cuarto de una madre’ de Celia Rico.

La joven directora sevillana Celia Rico presentó en la pasada edición del festival de San Sebastián, edición 66 en el que pudimos ver su ópera prima, ‘Viaje al cuarto de una madre’, una humilde película sobre un gran y complejo tema: Las relaciones materno-filiales. En este caso, entre una madre viuda, Estrella (Lola Dueñas), y una hija, Leonor (Anna Castillo), que desea volar del nido de la protección de su madre. Ambos personajes se enfrentarán, con pretensiones realistas en el planteamiento de la película, a ejercer la libertad y el amor que sienten la una por la otra. A través de gestos, miradas y tiempos muertos en el sofá, la directora crea la que probablemente sea la mejor película española del año, alimentando al espectador de candidez, cariño y empatía. Los dilemas de los personajes son ejercidos desde el momento en el que la hija no puede seguir correspondiendo los deseos de la madre ni la madre los de la hija. Leonor no quiere ser costurera como su madre y quiere irse a trabajar a Londres como cuidadora de niños, decisión que da un vuelco en la difícil vida de Estrella tras la muerte de su marido. Este punto de giro en la vida de Leonor y Estrella trastocará las noches calentitas viendo una serie en el salón, comer comida recién salida de la bolsa de la compra, nocheviejas juntas, conversaciones mientras se dobla ropa, la agradable seguridad de estar juntas y el consuelo que el personaje de Estrella tanto necesita. Pese al cambio, la pérdida, las dudas y el sufrimiento ocasionados, Estrella y Leonor siguen siendo madre e hija enfrentándose a cuestiones que requieren la empatía y el amor que tanto se procesan.

Paralelamente, el personaje de Estrella se ve abocado a vivir su vida sin Leonor mientras esta reside en Londres a través de un encargo para confeccionar la ropa de un equipo de baile (boleros) que se le encarga a Estrella como excusa para que el jefe de equipo pueda pasar más tiempo con ella. De esta manera, Celia Rico narra la historia de dos mujeres que, hagan lo que hagan y estén donde estén, nunca dejarán de ser madre e hija. Una preciosa película que cuenta, a través de poquísimos medios y evitando la caída en el melodrama fácil, adquiriendo así la propuesta un tono más realista y agridulce, como el amor entre una madre y una hija no entiende de dificultades, distancias o egoísmos. Una delicada película para seguir el rastro a su portentosa directora.