66SSIFF: ‘Roma’ de Alfonso Cuarón.

Mientras hoy, cinco de diciembre de 2018, llega a unos pocos cines (tan solo cinco en España y algunos más en México) ‘Roma’, película ganadora del León de oro 2018 en la última edición del festival de Venecia que pudimos ver en la 66 edición del festival de San Sebastián en la sección Perlas del certamen, el estreno “real”, al menos a nivel mundial y que garantice el visionado de la película, será llevado a cabo por Netflix el próximo 14 de diciembre. Sin duda, la polémica llega con Cuarón y su última, y ya consagradísima, película debido al significante cambio a la hora de consumir películas, modificaciones en los comportamientos espectatoriales y, en sí, todo un cambio en la industria que conlleva.

El león de oro 2018 aparecerá por tanto en todos los hogares con Netflix (qué no son pocos) la mañana del viernes 14 de diciembre mientras las salas de cine, tratadas por Netflix casi como “proscritas”, se dedicarán a proyectar ‘El grinch’ o ‘Rompe Ralph 2’. De hecho, ya ocurrió algo parecido con ‘Okja’ (Bong Joon-ho) el año pasado pero, claro, no hablamos de la misma película ni de un título del renombre como el que trae consigo ‘Roma’. No son pocos los reconocimientos a nivel mundial por parte de la crítica especializada hacía ‘Roma’; de hecho, la película puede ser considerada como la favorita de los críticos de este 2018 (compitiendo quizá contra ‘La favorita’ de Yorgos Lanthimos) llegando también a ganar los galardones más importantes entregados por el Círculo de críticos de Nueva York este año. Y todo esto a la espera de saber las nominaciones a los famosos Oscar y Globos de oro.

‘Roma’ de Alfonso Cuarón.

La película comienza con la imagen de un cubo de agua que limpia la suciedad del garaje de una familia de clase burguesa mexicana. Estamos en los años setenta y Cleo (Yalitza Aparicio) es la empleada doméstica de esta familia. Cleo (la persona real en la que se inspira el personaje) fue la nana de la casa del director, guionista y fotógrafo de la película, Alfonso Cuarón (Ganador del Oscar a la mejor dirección en 2013 por ‘Gravity’). La voluntad de Cuarón al realizar ‘Roma’ (Título en honor a la colonia en la que se crió el director) ha sido dedicarle una lírica y poética carta de amor a la mujer que, junto a su madre, la señora Sofía (Marina de Tavira), y sus hermanos era considerada una más de su familia. Pero no solo a Cleo sino a su infancia, a su familia y, en general, a todo un mundo de recuerdos en cenizas. Cuarón establece sus recuerdos como un juego de luces y sombras, de blancos y negros, de alegrías y tristezas, de nacimientos y muertes, de paz y terremotos, de océanos e incendios. Y, de paso, reconocer ciertos aspectos socioculturales de la época como el machismo, el clasismo o las manifestaciones armadas en las calles.

Con ligeros barridos, paneos y travelings que mantienen la cámara en constante movimiento, limitándose a ser espectadora de la escena, sin interferir, subrayar u opinar acerca de lo que sucede ante nosotros, Cuarón abre ‘Roma’ hacía lo íntimo y lo humilde como algo grandioso, capta cada instante como un momento único e irrepetible, con la fuerza y, más o menos exactitud, con la que el cerebro proyecta un recuerdo; del mismo modo que Cuarón proyecta su amor por el cine y por su familia. ‘Roma’ es así una postal de México, del amor, de la grandeza latente en lo pequeño, de lo escultural que es el espíritu humano y de la grandeza (contada con cierta épica en algunas secuencias) existentes en los grandes fracasos. ‘Roma’ no es una película de victoriosos seres humanos sino de personas que han sufrido el fracaso y la perdida transformando el dolor en toda una reinvención personal. Y el grandísimo acierto de la fuerza de la película es la desconocida (desde hace unos meses ya no tanto) Yalitza Aparicio.

La familia al completo en ‘Roma’

Cuarón establece un relación entra la agitada situación política y social del país con la faceta más personal y dramática de Cleo y su familia, marcada especialmente por el turbulento clasismo o machismo de los personajes varones en la película. Aquellos “desastrosos” años marcados por la violencia en el ámbito social se trasladaban el personal, y viceversa, sucediéndose de una manera casi documental en el que la cámara de Cuarón opta por centrarse únicamente en planos secuencia y sencillos paneos (controlando bastante el excéntrico virtuosismo al que el director mexicano nos tenía acostumbrados). ‘Roma’ es así, digámoslo ya, una obra maestra del humanismo y lo más cercano que ha estado el cineasta mexicano de la perfección. Sensorial, emotiva y triste película sobre la gran aventura que es vivir.