66SSIFF: ‘El reino’ de Rodrigo Sorogoyen

‘El reino’ es la última película de Rodrigo Sorogoyen (‘Stockholm’, ‘Qué Dios nos perdone’), que pudimos ver en la 66 edición del festival de San Sebastián, que narra la caída en desgracia de un político corrupto frente a la supervivencia de su partido. El protagonista es Manuel (Antonio de la Torre), un importante vicesecretario de un partido político que desea ascender a toda costa salvo por un impedimento: la aparición de filtraciones de videos y audios, que le comprometen a él y algunos miembros de su partido, con tramas de corrupción política. A partir de aquí, el objetivo de Manuel será sobrevivir a toda costa. Rodrigo Sorogoyen, un director que ya demostró tener una gran mano con el cine de género en la Fincheriana ‘Qué Dios nos perdone’, opta en esta ocasión por una referencia Scorsesiana (particularmente ‘Uno de los nuestros’ y ‘El lobo de Wall Street’) en ‘El reino’ (inevitable también percibir referencias de ‘El hombre de las mil caras’ de Alberto Rodríguez).

El exceso de una banda sonora electrónica acentuando cada segundo de la película y un protagonista que parece ser una combinación entre político, James Bond y un personaje de película mafiosa de Guy Ritchie, no ayuda a la verosimilitud del relato en ‘El reino’. Resultan también bastante inverosímiles algunas intensas secuencias de acción (hacía el final de la película) o el discurso final del personaje de Bárbara Lennie (interpretando a toda una Ana Pastor en potencia) en el que Sorogoyen trata de alcanzar el aplauso fácil por encima de la crítica al sistema corrupto en el que vivimos para, finalmente, trasladar parte de la responsabilidad a los mass media y a los ciudadanos. Por otro lado, el echo de no mencionar nombres propios de partidos políticos (la película hace claras referencias al caso Gürtel del Partido popular) denota cierta comodidad para los autores (El propio Sorogoyen firma el guión junto a su habitual co-guionista Isabel Peña) y para los espectadores, de manera que no se politiza la película y se asegura una calurosa acogida en las salas. Es decir, se trata de una película cuya máxima no es denunciar o criticar con mayúsculas la corrupción política sino entretener y divertir al espectador con agudas escenas de acción así como diálogos afilados.

‘El reino’ de Rodrigo Sorogoyen

Pese a que por este lado la película de Sorogoyen no se sostiene, ‘El reino’ funciona bastante bien en el terreno del entretenimiento y la ficción. Partiendo de la realidad y del preocupante exceso de tramas de corrupción política que están saliendo a flote, la película opta por generar una ingeniosa, cuanto menos, ficción. En pocas palabras, el drama de un político corrupto que quiere salvar el pellejo. Frente a las magníficas ‘Stockholm’ y ‘Qué Dios nos perdone’, ‘El reino’ es un paso atrás en la carrera de este prometedor director que rebosa ganas, pulso y nervio pero que, en esta ocasión, todo se queda en el artificio y la complacencia.